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 “Los Docentes de las Universidades Publicas luchamos por la eliminación del impuesto a las ganancias”

 

Presión fiscal: La AFIP atrapa hasta el 46% del sueldo de un trabajador

 

Por: Ismael Bermúdez

     Los asalariados sufren recortes por los aportes previsionales, la obra social y sobre todo la falta de actualización del mínimo no imponible de Ganancias, que fue uno de los reclamos del paro masivo.

Toma todo. Ricardo Echegaray, titular de la AFIP

     Cerca de la mitad del sueldo bruto de un trabajador va a parar a la AFIP. Al impacto creciente de Ganancias hay que sumar los descuentos de jubilación y de obra social, más la erosión adicional que implica el 21% de IVA, los ingresos brutos y otros impuestos y tasas. Y agregar la incidencia negativa del impuesto a los Bienes Personales sobre los ingresos de los empleados o trabajadores por cuenta propia que tienen un departamento pequeño y un auto y sobre los monotributistas y autónomos del impuesto “al cheque”.

     “Un trabajador, sin cargas de familia, con ingresos brutos mensuales de $ 20.000 soporta descuentos del orden del 41,86%, como consecuencia del impacto que generan las cargas previsionales, el impuesto a las ganancias y el Impuesto al Valor Agregado contenido en sus consumos. Para un trabajador con ingresos de más de $ 25.000 la presión tributaria se eleva hasta un 46,45% del salario bruto. Y si se computan tributos como el impuesto sobre los ingresos brutos o las tasas municipales que se incorporan en el sistema de precios sin discriminación en el precio final del producto, los porcentajes suben significativamente y pueden hasta superar el 50% de los salarios brutos del trabajador”.

     Así lo dijo la especialista Flavia Melzi, quien agregó que “con los cambios en Ganancias generados por la aplicación del Decreto 1242/13, las distorsiones son mayores”. Por ejemplo, los trabajadores que tenían entre enero y agosto de 2013 ingresos no superiores a $ 15.000 han quedado fuera del impuesto a las Ganancias, aunque ahora superen ampliamente dichos ingresos. En cambio, a los que ingresaron al mercado laboral con posterioridad a dicho decreto, les descuentan del sueldo dicho impuesto aún cuando sus ingresos son inferiores a los $ 15.000 mensuales.

     “Esto pone en evidencia la necesidad insoslayable de propiciar una reforma tributaria, que tienda a corregir estos desequilibrios, readecuando las escalas del impuesto y reestableciendo además un mecanismo de repotenciación automática que reduzca la discrecionalidad del Poder Ejecutivo en el establecimiento de las deducciones personales”, señala Melzi.

     El planteo de Melzi se refuerza porque la desactualización del mínimo no imponible y demás descuentos y el congelamiento a los valores del año 2000 de las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas de Ganancias, de acuerdo a los cálculos del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), han más que duplicado, para tramos salariales bajos, el impacto de este tributo en el bolsillo: subió del 9 al 20,5%.

     IARAF también señala que “en 2001 para comenzar a tributar la tasa más alta del impuesto (35%), un trabajador casado con dos hijos debía obtener ingresos que superaran en 5,5 veces los mínimos y deducciones. En la actualidad, se comienza a tributar esa alícuota con ingresos apenas una vez superiores a los mínimos y deducciones”.

     A su vez, la falta de ajuste de los tramos de escala es profundamente regresiva porque afecta mucho más a los sectores de ingresos medios que a los sectores altos, que ya inicialmente tenían una alta proporción de sus ingresos alcanzados por los tramos superiores de la escala.

     Por ejemplo, dice el IARAF, un trabajador que en 2001 percibía $ 10.000 anuales por sobre los mínimos y deducciones vigentes ahora, con ese valor actualizado, pasó de tributar el 9% al 20,5% de ese excedente, lo que significa un incremento del 128%. Por el contrario, un trabajador que en el año 2001 percibía ingresos netos anuales, por ejemplo diez veces superiores a los mínimos y deducciones ($216.000) tributaba un impuesto de $62.100, es decir el 28,75% sobre el excedente. Este trabajador de altos ingresos, que haya ajustado sus ingresos nominales en porcentajes similares a la inflación, en la actualidad también habrá visto incrementada su obligación impositiva pero en un porcentaje mucho menor ya que está tributando el 34% del excedente, lo que significa un incremento porcentual de solamente el 18%”.

     IARAF agrega que la falta de actualización de la base imponible de Bienes Personales –desde 2007 en $ 305.000 – “implica que prácticamente la totalidad de las familias que sean propietarias de un inmueble relativamente pequeño y un automóvil de menos de cinco años de antigüedad (y no posean un crédito hipotecario equivalente a un porcentaje importante de la propiedad) hayan pasado, en muchos casos sin siquiera saberlo, a estar obligados a tributar este impuesto”.

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