[Pagina Inicio] ..::::.. [Volver al Índice]

 

Pautas básicas para un ajuste integral y sostenible del impuesto a las ganancias de personas físicas: una visión comparada de Argentina, Uruguay, Chile y Perú

Impuesto a las ganancias de personas físicas. Pautas para un ajuste necesario

     En estos últimos días se asiste a un intento de los legisladores de la oposición de tratar en el Parlamento modificaciones al régimen de mínimos y deducciones del impuesto a las ganancias vigentes para los trabajadores en relación de dependencia, con el objetivo de que el incremento en la tasa efectiva que los mismos deban pagar por su obligación correspondiente al año 2014 no licúe parte del incremento nominal de ingresos que están acordando en paritarias.

     Sin que el presente trabajo, implique un análisis exhaustivo del tema, se van efectuar una serie de recomendaciones que se estima deberían ser tenidas en cuenta en caso de que el mencionado debate se efectúe, para que los resultados del mismo signifiquen una solución integral y duradera a esta problemática, que se viene repitiendo recurrentemente cada año. Antes de explicitar las recomendaciones mencionadas, debe expresarse que es de destacar que se impulse un debate parlamentario de los parámetros de cálculo del impuesto a las ganancias, ya que es el ámbito en el que los mismos deben resolverse conforme lo estipula la Constitución Nacional.

     Los lineamientos generales que deberían considerarse en el debate propuesto tendrían que contemplar los siguientes aspectos:

a) Establecer un mecanismo de ajuste automático anual (tal como tienen otros países latinoamericanos que registran niveles inflacionarios muy inferiores a los de Argentina), a los efectos de darle un horizonte de previsibilidad a los valores reales que las obligaciones tributarias alcanzan, de manera tal de disminuir el nivel de incertidumbre al momento de toma de decisiones.

b) Contemplar la situación de la totalidad de las personas físicas, es decir de los trabajadores en relación de dependencia pero también de los trabajadores independientes (profesionales, pequeños comerciantes, cuentapropistas, etc.), los cuales, de no poder incluirse en el Régimen Simplificado o monotributo, soportan alícuotas efectivas muy superiores a las de los trabajadores en relación de dependencia como consecuencia de estar alcanzados por mínimos y deducciones sensiblemente inferiores, lo que provoca que los afecte en plenitud la falta de ajuste de los tramos de escala que se mencionará en punto posteriores.

c) Establecer una escala de mínimos y deducciones de carácter general que evite la existencia de saltos según los niveles de ingresos, ya que ello genera significativas distorsiones al momento en que un trabajador pasa de una categoría más beneficiada a una menos beneficiada. Esta situación, que caracterizaba a la denominada “tablita de Machinea” vigente hasta el año 2008, se ha comenzado a repetir desde el año 2013 cuando se dispuso niveles diferenciales de mínimos y deducciones para trabajadores con ingresos brutos mensuales de hasta $ 15.000 y de hasta $ 25.000.

d) Si bien es recomendable el ajuste de los mínimos y deducciones para evitar que más trabajadores queden alcanzados por el impuesto en el año 2014, es de importancia fundamental el ajuste de los tramos de la escala de cálculo del impuesto (que no se modifican desde el año 2000), lo que provoca que aquéllos que queden comprendidos en el tributo, por superar los mínimos y deducciones, deban soportar año a año una presión tributaria creciente exteriorizada en una alícuota efectiva superior, como consecuencia de que un mismo nivel de salario real, representado sucesivamente por salarios nominales superiores, queda alcanzado por alícuotas legales más altas como consecuencia de la falta de ajuste de la escala. La evolución que la escala efectiva ha registrado en los últimos años (y en 2014 si ni se modifican los parámetros) se ejemplifica para un trabajador casado con dos hijos de diferentes niveles de ingresos neto mensuales promedio.

e) La falta de ajuste de la escala es un aspecto de importancia no solamente para una parte de los trabajadores en relación de dependencia (los alcanzados por el impuesto se han ubicados en porcentajes que ha oscilado entre el 10% y el 30% de los trabajadores registrados según los valores de los mínimos vigentes en cada año) sino también para la totalidad de los trabajadores independientes no incluidos en el Régimen Simplificado que, por lo exiguo de los mínimos y deducciones que pueden computar, quedan casi en su totalidad alcanzados por el impuesto (un autónomo casado con dos hijos y cuyo cónyuge no genere ingresos es en la actualidad contribuyente del impuesto a las ganancias para ingresos mensuales tan bajos como $ 4.032) y por ende afectados por esta distorsión.

f) Un efecto secundario, pero igualmente negativo de la falta de ajuste de la escala es que ha disminuido significativamente la progresividad del impuesto, dado que ha afectado con mayor fuerza (en términos de incremento de la tasa efectiva) a aquellos contribuyentes de ingresos medios que a los de ingresos altos. Como surge del cuadro anterior, un trabajador dependiente con ingresos netos mensuales promedio de $15.000 (a valores del año 2013) tuvo un incremento del 184% en su tasa efectiva entre 2009 y 2013, mientras que uno con ingresos de $20.000 tuvo uno del 72% y quien percibía $ 30.000 solamente uno del 57%.

g) En la falta de ajuste de los tramos de la escala (y no solamente de los mínimos y deducciones) deben buscarse las explicaciones a los reclamos que surgen tendientes a pedir que el salario sea desgravado totalmente del impuesto a las ganancias, situación que, además de no ser equitativa ya que no existe una causa que justifique que trabajadores de altos niveles de ingreso no deban ser alcanzados por el impuesto, no se verifica en general en la legislación internacional, como se verá seguidamente para algunos países sudamericanos ejemplificados. La distorsión de las escalas es lo que ha provocado saltos bruscos y elevados en las tasas del impuesto que sufren aquellos que quedan alcanzados y hace extenderse el reclamo solicitando directamente su eliminación. Así, en la actualidad, por ejemplo un trabajador soltero sin hijos que percibe un salario bruto de $15.000 mensuales no tributa, mientras que uno que percibe un ingreso solo un 25% superior ($18.750) debe tributar aproximadamente el 10% de su salario de bolsillo y aquél que tenga un nivel de remuneración solo un 50% superior ($22.500), el 14% de su salario de bolsillo. Si las tasas efectivas de los niveles más bajos y medios de salarios alcanzados por el impuesto no se elevaran tan bruscamente, como sucedía en Argentina a lo largo de toda su historia impositiva y como sucede actualmente en la muestra de países latinoamericanos que se expondrá a continuación, los reclamos de eliminación del tributo no encontrarían sustento.

Una comparación regional

     Para contextualizar la situación que viven los trabajadores argentinos respecto al impuesto a las ganancias, se ha efectuado un análisis comparativo de cómo es tratado el salario por el impuesto a las ganancias en otros tres países de Sudamérica: Uruguay, Perú y Chile.

     El primer aspecto a destacar es que en los tres países (como en la inmensa mayoría de países que aplican el impuesto a la renta), el salario es una de las fuentes de ingresos alcanzadas por el tributo, verificándose niveles de mínimo no imponible menores a los vigentes en Argentina pero con valores de tramos de las escalas progresivas del impuesto, que implican porcentajes de afectación del salario muy inferiores a los vigentes en Argentina.

     Dado que el objetivo del presente estudio es solamente ejemplificativo, la obtención de valores de salarios equivalentes y la cuantificación de los parámetros de cálculo del impuesto se ha efectuado mediante la conversión de los mismos a valor dólar, utilizando el tipo de cambio oficial. Un estudio más profundo en la materia implicaría utilizar algún índice que permita establecer equivalencias en base a poder de compra de los salarios.

     Una primera conclusión elocuente es la que se muestra en el siguiente cuadro que ejemplifica a partir de qué nivel de salario bruto mensual (expresado en U$S) un trabajador que pueda deducir dos hijos comienza a tributar la alícuota máxima del impuesto vigente en cada país.

     Como se observa, los montos de ingresos brutos mensuales a partir de los cuales se alcanza la tasa máxima de la escala progresiva vigente en cada país son notablemente inferiores en Argentina. Así, en nuestro país un trabajador comienza a pagar dicha tasa con ingresos equivalentes al 19% del de un trabajador uruguayo, del 23% si se lo compara con un chileno y del 43% en relación a un trabajador de la República de Perú. La comparación recientemente expuesta muestra a las claras el grado de distorsión que el proceso inflacionario y la falta de ajuste de los tramos de la escala ha provocado en el impuesto a las ganancias en Argentina. Sin embargo, para que la misma se dimensione en relación a los ingresos de un trabajador se ha construido el siguiente cuadro en el que se muestra cual es la tasa efectiva sobre el salario bruto a la que trabajadores que pueden deducir dos hijos quedan alcanzados para diferentes niveles de ingreso bruto mensual promedio en cada uno de los países de la muestra:

     Como se advierte, si bien los mínimos vigentes en Argentina son superiores a los de los demás países analizados, una vez que un trabajador queda alcanzado por el tributo, las tasas efectivas que soporta son notablemente superiores a las de los países vecinos.

Reflexión final

     Es importante toda iniciativa de tratamiento parlamentario tendiente a solucionar las distorsiones que el proceso inflacionario ha provocado en los parámetros de cálculo de los impuestos vigentes en la República Argentina.

     En el caso particular del impuesto a las ganancias, la deliberación no debería agotarse en un aumento porcentual de los mínimos y deducciones vigentes, sino que toda solución que pretenda ser general y duradera debe contemplar un mecanismo de ajuste automático de los parámetros, la profunda modificación de los tramos de la escala de cálculo del tributo y la situación de los trabajadores independientes.

     Concurrentemente, deberían abordarse otras graves distorsiones que se han producido en el mismo impuesto (prohibición de practicar el ajuste por inflación, o de actualizar el valor de las amortizaciones de bienes de uso) o en otros impuestos como los topes de facturación de la escala del Régimen Simplificado y los mínimos del impuesto sobre los Bienes Personales, entre otros.

Gremio Docente Universitario - Inscripción Gremial Nº 2201 - RE.GI.CE: CERCAP Nº 28-1145

Maximio Victoria 55 cod/postal 4700
San Fernando del Valle - Catamarca
Tel/fax: 0383 - 4431640

Sitio realizado por R&R Soluciones Informáticas y de Ingeniería